La manifestación de ayer, el 15-M, promovido por ¡Democracia Real Ya! y otras asociaciones, que sorprendió a varios medios de comunicación, es un movimiento de indignación y rebeldía de los ciudadanos ante la presión social por hacer unas reformas para contentar a los mercados y que parecen que no están teniendo los efectos deseados.Es un acto de rebeldía ante aquellos que, por contemporizar o contentar a los mercados, están tomando unas medidas de los que salen ilesos los poderosos y sufren las clases medias o bajas. De gente que está harta de que aquellos que provocaron la crisis sean los mayores beneficiarios de ella. De gente que no está contenta como actúan muchos de sus representantes y de gente que quiere un combate y una salida desde una perspectiva más social a la crisis. De que hay otros caminos.
En definitiva, gente que no se contenta en comentarlo en el bar, en Internet o despotricar contra los políticos, los banqueros o quién sea. Gente que hace algo más que quejarse y que actúa, que lucha por sus derechos y la sociedad en la que cree y que de todo lo que está pasando no creen que lo más grave sea no poder pisar a fondo el acelerador, fumarse un pitillo o descargarse películas. Gente que merece nuestro respeto y admiración.
Además, con esto se comprueba quién dice las cosas de verdad y quién las dice por hacer demagogia barata, quién hace la crítica fácil y quién decide hacer algo para cambiar el sistema.
Todos debemos estar con la causa, una causa sin siglas ni banderas. Y en estas elecciones, votar en consecuencia a las opciones que creamos que mejor nos representan y no a las que representan al capital.