jueves, 6 de agosto de 2009

Solidaridad con las Hurdes

Tras el devastador incendio en la comarca extremeña de las Hurdes, quiero expresar mi solidaridad con el pueblo hurdano, con todos aquellos que han sufrido en sus carnes los rigores del fuego devastador y por las pérdidas presentes y futuras que ha ocasionado. Últimamente por motivos de trabajo he tenido que acercarme a esa maravillosa tierra hurdana en diversas ocasiones y me ha asombrado su belleza.

Las Hurdes, ya no es esa comarca que pintaban, característica por su atraso histórico, sino que es una región que vive de su gastronomía, de la artesanía, del campo y, sobre todo, de una preciosa naturaleza que atrae al turismo rural y se sorprende de su naturaleza casi virgen.

Pues bien, todo ese activo y atractivo que es la naturaleza y es lo más importante de las Hurdes y del que dependen la vida de muchas familias y su característica más esencial, ha sido devastado y arrasado en gran parte de la comarca, previsiblemente por unos hijos de p… sin escrúpulos, por intereses espurios, que junto con el incendio en Pinofranqueado de 2.003, han destruido parte de ese entorno natural.

Pero pese a todo, gran parte de esta bella región se ha salvado y merece la pena visitarla por la belleza de sus paisajes, la amabilidad de sus gentes y su rica gastronomía. También quiero agradecer a los bomberos y todos los Cuerpos del Estado implicados su excelente trabajo y el haber evitado una mayor catástrofe, sobre todo para evitar que penetrase el fuego en las alquerías diseminadas y proteger a la población.

Y aprovecho, desde mi pequeña atalaya, para pedir a las administraciones, regional y nacional un esfuerzo adicional por apoyar esta comarca y su recuperación y desarrollo, junto con un plan para preveer nuevos incendios porque si perdemos esta zona la perderemos para siempre. Los hurdanos nunca han pedido demasiado. Es nuestra ocasión para agradecerles el paraíso natural que aún conservan.

lunes, 8 de junio de 2009

Europa gira a la derecha

Las elecciones del pasado domingo han dejado un claro ganador en el Parlamento Europeo, la derecha, y dos claros perdedores: la izquierda y Europa.

Los partidos de centro derecha han experimentado un fuerte auge en todos los países y se han sobrepuesto a todos los problemas que pudieran tener. Tenían, como se dice, una estrella, simbolizada en el apoyo ciudadano a sus políticas y nada ha podido con ellos. Veamos algunos ejemplos:

-Francia: Sarkozy se afianza como presidente tras innumerables crisis en su corto período de tiempo, su gestión caótica y en unas elecciones que casi siempre suelen castigar al gobierno. Sin embargo, ha contado con el favor ciudadano y la inestimable división de la izquierda.

-Alemania: la CDU ha ganado pese a presentarse separada de la CSU lo que da prueba de la magnitud de su victoria. Las fuerzas de la derecha acumulan más de la mitad de los votos.

-Italia: ni los escandálos de las velinas han podido con Berlusconi. Sólo ha reducido su victoria prevista de 15 a 6 puntos.

-Chequia: ni la exhibición del miembro de Topolanek ha ayudado a la caída de su partido. La derecha checa sigue firme.

Y así, en casi toda Europa. Prueba de la derrota sin paliativos de la izquierda, esta en las palabras de Leire Pajín, "hemos conseguido el mejor resultado de los socialistas europeos" tras una clara derrota contra el PP, simboliza la catástrofe socialista de estas elecciones.

El PP ha ganado con claridad en España, pese a un candidato malo dónde los haya, derechista trasnochado, tan trasnochado que casi se duerme durante la celebración de la victoria electoral, vago, nostálgico del franquismo y condescendiente con los abusos a menores. Aún así, gano, gracias a la crisis, pero se impuso con claridad.

Con todo ha habido también buenas noticias con la Europe Ecologie, de Daniel Cohn-Béndit, símbolo (aunque sólo sea eso) de mayo del '68 en coalición con José Bové, altermundista y líder de la Francia rural, que ha conseguido un 15% de los votos, el Partido Pirata, partidario de la libre difusión de la cultura, que ha obtenido un fantástico resultado de un 7'1% y los anticapitalistas del NPA que con un 4'8% casi han llegado al Parlamento (de no haber sido por la división fraccionaria de la izquierda francesa) y las victorias en Dinamarca, Malta y Grecia de los socialistas y el claro giro a la izquierda de Suecia.

Y aquí se acaban las buenas noticias. El PPE ha ganado con una claridad aplastante, los conservadores se afianzan y la izquierda retrocede. El retroceso de la izquierda, en especial, la institucionalizada, se basa en no haber sido capaz de articular un discurso contra la crisis propio y el descontento de sus electores que no han visto desde hace mucho su orientación social. Las alternativas a la izquierda, excesivamente fragmentadas y con poco poder mediático no han llegado al público en la mayoría de los casos.

La derecha ha subido espectacularmente gracias al hundimiento del PSE, con un aumento destacable del poder del PPE, que se configura como fuerza hegemónica de la Cámara y de Europa, y la subida de los euroescépticos y los partidos de extrema derecha.

En definitiva, los ciudadanos han elegido una Europa más escorada a la derecha. Su apatía por las últimas decisiones, con las que la abstención no para de crecer, como las 65 horas o la directiva de la vergüenza, ha reforzado estas posiciones. Los europeos han elegido menos Europa, con mayor peso de los partidarios de las "soluciones nacionales" y los euroescépcticos y menos política social.

Lo que demuestra, que los europeos, en la primera elección masiva tras la crisis han elegido reforzar en lugar de refundar el capitalismo a base de darle su voto de confianza masivo, han votado mantenerlo y que nos saquen de la crisis aquellos que la han provocado y que la derecha nos saque de la crisis.

En definitiva, los europeos han elegido el capitalismo liberal como sistema para después de la crisis y ha confiado en la derecha para afrontar estos duros momentos. Los derechos sociales los dejan para otro momentos.

viernes, 10 de abril de 2009

Patxi López en la encrucijada

El PSE - Partido Socialista de Euskadi, ha conseguido representar la centralidad política en los últimos años en Euskadi (País Vasco), algo extremadamente díficil en una región en lo antagonistas que son la izquierda "abertzale" y los españolismos más fundamentalistas, en base a su autonomismo moderado, al representar por un lado el "españolismo moderado" y por otro ser un autonomista convencido.

Estos dos alas del PSE son su eterno problema y su gran debilidad, el optar por una postura posibilista para moderar los nacionalismos o el adoptar una postura unitaria no nacionalista.

Y si alguien representa esas dos alas del PSOE, es sin lugar a dudas Patxi López, un conciliador en si mismo hasta en su propio nombre, uniendo el nombre más prototípicamente vasco con un apellido muy español, fruto de la inmensa cantidad de emigrantes españoles que hay en el País Vasco.

Esta situación, le hacía particularmente díficil, ver que aliados escoger para gobernar Euskadi, y hacer de él un territorio de libertad: las dos alas del PSE enfrentadas, su eterno problema y su gran debilidad, el optar por una postura posibilista para moderar los nacionalismos o el adoptar una postura unitaria con el Partido Popular no nacionalista.

Ante esto, Patxi López se hallaba entre dos opciones:

1) Aliarse con los nacionalistas que comparten ciertos puntos de vista sobre la realidad de Euskadi pero se desplazan fácilmente a la radicalidad y los guiños al entorno de Batasuna, y podría ser considerado traición por parte de su electorado.

2) Aliarse con el eterno enemigo, el némesis socialista, que representa el Partido Popular, uniforme en todas las regiones que refleja desde la moderación de centro-derecha liberal hasta las posturas más extremas y cavernícolas de la vieja derecha rancia, que además son sus máximos dirigentes, pero que comparte la preocupación por un escenario de normalización de la vida política y su preocupación por el respeto a las víctimas del terror en el País Vasco, lo cuál se consideraría una traición aún mayor.

Al final, Patxi López se decantó por girar a la derecha en vez de subir al monte a buscar nacionalistas (nunca sabes que nacionalistas te vas a encontrar).

De esta forma, Patxi López podrá buscar nuevas vías de encuentro, avanzar en la profundización de la democracia en Euskadi, acabar con las paranoias del RH+ o la superioridad del vasco sobre el español e intentar crear una sociedad libre y justa y extender nuevos espacios de libertad allí dónde los vascos con independencia de su ideología puedan actuar, para que se extienda el mensaje socialista y no nacionalista por las zonas rurales, allí dónde Batasuna se hace fuerte.

Pero debe tener cuidado, como todo aquel que tiene un lobo cerca de sus ovejas, para no escorarse demasiado al no nacionalismo, defender sus principios y convicciones, no encabronar a los nacionalistas moderados que le han llevado a Ajuria Enea y atar en corto a sus socios para que no salgan en desbandada, se vayan ni les obliguen a comulgar con ruedas de molino.

Pero las razones son evidentes para pactar al PP, aún a riesgo, que deberá ser controlado de lo que eso suponga en sus electores de Euskadi, Cataluña y el resto de España para el PSOE, sobre todo las zonas que le dieron la victoria en las pasadas elecciones, y es sobre todo el llegar a zonas rurales dónde pervive el último reducto de franquismo sociológico respecto a la libertad.

Véase Un día de elecciones con Manolo "El Farias"

¡Suerte Patxi! España, el socialismo, la libertad, pero sobre todo Euskadi necesitan que la tengas.

La desfachatez era esto (Marianico el corto)

Italia en decadencia

El país transalpino, la República de Italia, en otro tiempo admirada por sus maravillas artísticas, su buen gusto, su alta costura, su alegria de vivir y sus Ferraris, es hoy un país cuya estela se apaga cada día más y pierde importancia internacional a pasos agigantados.

El país se encamina en una carrera a la autodestrucción. La Mafia cada día es más poderosa, y ha pasado de ser un teórico recuerdo del pasado, a ser la espina dorsal de la economía al sur de Nápoles. El Calcio ha pasado de ser la mejor liga del mundo a un nido de corrupción y partidos amañados dónde sus equipos cada vez pintan menos en Europa. Las doctrinas religiosas se imponen cada día más a la voluntad de la ciudadanía, y no existe otra opción política en Italia que pertenecer a su dueño y señor, Silvio Berlusconi.

El complicado sistema electoral italiano, basado en una multiplicidad de partidos y en socios de gobierno desleales que se venden al mejor postor, ha caracterizado la democracia italiana, haciendo imposible acometer las reformas estructurales necesarias en un país dónde los gobiernos no suelen durar más de un año.

La última oportunidad se le presento a Italia cuando llego Il Professore, Romano Prodi, al Gobierno italiano, merced a una pírrica victoria ante Berlusconi. La coalición del Olivo venció pero gracias a los cambios en el sistema político para favorecer a Berlusconi, hicieron imposible la tarea al gobierno, en su repetido intento de cambiar al país y así al poco tiempo cayó el Gobierno.

Con nuevas elecciones y sin un horizonte claro, la izquierda se fragmento, Berlusconi gano con gran diferencia, la auténtica izquierda se autofagocitó y quedo como oposición una rara coalición que se ha sumido en sus propias preocupaciones mientras sus votantes se desengachaban definitivamente de la política, entre un Gobierno que les avergüenza y una oposición demasiado ocupada en sus propios problemas como para ocuparse de los italianos.

Berlusconi, curiosamente llamado Il Cavalière, ha hecho lo que hizo en sus anteriores oportunidades, es decir, lo que le ha dado la gana. Leyes que le favorecían, perseguir a una familia para imponerle sus propias decisiones y liderar el Gobierno junto a los fascistas, herederos de Mussolini (como si Merkel gobernará con los neo nazis o Sarkozy con LePen).

Todo esto, en un país dónde en el sur la basura se esconde debajo de la tierra (al más puro estilo Homer Simpson), estropeando la imagen internacional de la Mozzarella, los inmigrantes son perseguidos y los valores impuestos por la rancia y populista derecha.

Todo esto, aderezado con las increíbles ocurrencias de "Il Cavalière", que se multiplican en los últimos días: dejar plantada a Merkel esperando media hora a que termine de hablar por teléfono y sus declaraciones en el terremoto seguidas de sus fantochadas populistas:

-Iros de vacaciones, ya reconstruimos nosotros (a las familias que han perdido sus casas, pertenencias y familias)

-Que se lo tomen como si fuera un cámping (refugiados en muy improvisadas tiendas de campaña sin los servicios mínimos)

-Y mi preferida, cuando le llamo Obama "el bronceado" para darle las condolencias "si de verdad lo siente ayude a reconstruir la Iglesia de L'Aquila" ¿Es o no es para matarle?

Todo esto hace la pizza que forma la Italia actual, el país de la bota, al que su Presidente no le llega ni a la altura del tacón.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

El legado de George W. Bush

Cuando George W. Bush llego a la Casa Blanca el 20 de enero de 2.001, se encontro en una situación heredada de Bill Clinton idílica: una situación de pleno empleo, con el paro constantemente bajando, una economía basada en la alta tecnología con años de diferencia sobre el resto del mundo, unos tipos de interés estables, una productividad y una renta per cápita en continua expansión, una imagen internacional bastante buena, gracias a la simpatía que despertaba Clinton, unas ciudades más seguras y una economía envidiada por el mundo, dónde destacaban las empresas de automóviles, Wall Street, la banca de inversión y unas agencias de calificación en teoría infalibles.

En definitiva, Estados Unidos después de Bill Clinton se hallaba con todo a favor y sin enemigos destacables en el ámbito mundial en el apogeo de su poder.

Pero en tan sólo 8 años, bajo el mandato de la Presidencia de Bush hijo, todo ha cambiado radicalmente: Estados Unidos es más odiado que nunca, sus enemigos no paran de aumentar y cada vez tiene más aliados, el paro sube por cientos de miles al mes, una economía al borde del colapso, dónde las grandes empresas se han visto a la quiebra o a la ayuda estatal, unas agencias de calificación en las que ya nadie confía, la desaparición de la banca de inversión, las tres grandes de Detroit, en especial General Motors, al borde del colapso y un plan de 850.000 millones de $ para salvar a una economía al borde de la depresión del colapso.

Además la Administración americana ha pasado de tener todas las armas a su disposición para afrontar cualquier crisis: un superávit estratosférico, una balanza de pagos equilibrada, los tipos de interés estables, una moneda fuerte y una credibilidad absoluta e inquebrantable.

Desde que llego W. como lo llaman en USA, el Estado ha entrado en una carrera de déficit público basado en seguridad, más seguridad, guerras en el extranjero y olvidandose de las infraestructuras básicas. El déficit comercial es cada vez más grande. El dólar se ha devaluado más de un 50% en apenas 4 años y ya se pone en cuestión su papel como moneda central de la economía. La última medida ha sido bajar los tipos de interés hasta el 0%, con lo que pierde otra arma más contra la crisis.

Con un déficit público en proporciones desconocidas y con compromisos de aumento en los próximos años, ya sólo queda la solución tercermundista a la crisis financiera: darle a la máquina de imprimir billetes. De hecho, ya lo han empezado a hacer, con los riesgos para el valor de su moneda y su credibilidad mundial.

Ante este panorama, EE.UU. ha perdido gran parte de su credibilidad internacional y cada vez necesita más aliados y de más superpotencias para ejercer su liderazgo mundial.

La alternativa a toda esta batería de medias era la siguiente: arriesgarse a una situación muy parecida a la de la Gran Depresión, con estos entrantes: Fannie Mae, Freddie Mac, AIG, Lehmann Brothers, Bearn Sterns, Wachovia y Washington Mutual, entre muchos otros, en quiebra; General Motors, GMAC, Chrysler y sus suministradores (3 millones de empleos) al borde de la bancarrota y el Estado de California al borde de la suspensión de pagos.

Este es el legado que ha dejado el liberalismo ultraconservador de Bush del que sólo se han salvado las "empresas de la guerra", las petroleras, las compañías que financian al partido republicano y, por supuesto, Halliburton.

Ahora a EE.UU. les toca reinventarse de nuevo o perderan su liderazgo mundial. Ahora más que nunca Estados Unidos si que necesita que Dios les bendiga para salir de esta.

lunes, 15 de diciembre de 2008

La Universidad que necesitamos

La Universidad española se encuentra en una fase decisiva de su trayectoria: el Proceso de Bolonia. Hay muchos que dicen que Bolonia supone la mercantilización de la Universidad, pero ya lo dijeron de otras leyes y normas y la Universidad española sigue exactamente igual, con sus defectos y sus virtudes.

Todas las leyes de educación tienen en principio sus detractores y huelgas, aunque en la mayoría de los casos nadie se conoce de verdad la ley para decir por qué es tan mala y si la ley o el decreto supone en sí misma la mercantilización o el uso que se hace de ella. Lo que deberíamos hacer sería ponernos las pilas y tomarnos este asunto en serio de una vez.

Estudios recientes muestran que la Universidad en España está en cuánto a nivel de exigencia al final de los países desarrollados. FALSO. La Universidad española, comparada por los propios estudiantes tiene un nivel mucho más alto que las francesas e italianas en letras, alemanas en ingenierías y carreras tecnológicas. De hecho la comparativa en nivel de exigencia se refiere muestra que el nivel universitario de estos países es sonrojante comparado con el nivel de nuestras facultades, y eso comparando universidades medianas nacionales con las más prestigiosas de estos países.

El verdadero problema de la Universidad española es su desconexión con la realidad: enseñan unos conocimientos que en su mayoría no sirven para el desempeño profesional, las plazas por carreras no tienen relación con la oferta de trabajo y las prioridades del gasto en enseñanza no están bien definidas.

Esto se ilustra claramente con los siguientes ejemplos:

-En las carreras de Económicas te enseñan durante los dos primeros años a hallar el precio que tiene que tener un artículo según su estructura de costes y en tercero te dicen que el precio lo fija el mercado (¡olé tus c...!) y estudiar teorías económicas como muy tarde de los '70 y sin embargo no hay en toda la carrera una asignatura de inglés, y las prácticas en empresas pueden consistir en hacer fotocopias o (caso verídico) contar tuercas y tornillos.

-Mientras que hay carreras que la sobreoferta de plazas lleva a que en algunas ciudades se exiga una Carrera Universitaria para empaquetar regalos o servir hamburguesas, hay otras como Medicina dónde se tienen que importar profesionales de todo el mundo por la escasez de plazas pese a que hay 8 personas que quieren estudiar Medicina por cada plaza ofertada.

-Respecto a la prioridad del gasto, un ejemplo: en Extremadura, un colegio de primaria situado en cualquier localidad de la región tiene un ordenador de última tecnología por cada dos alumnos, en la Facultad de Económicas hay sólo 10 ordenadores para más de 3.000 alumnos y que son de principios de los '90.

Por tanto, en esta nueva etapa la Universidad debe corregir su graves desperfectos pero sin perder sus ventajas, para que los españoles sigan estando bien formados y las universidades empiecen a ser consideradas en serio y como prestigiosas en el ámbito europeo y mundial.

Necesitamos una Universidad que forme profesionales cualificados y competentes listos para trabajar y con conocimientos amplios, adecuados a sus inquietudes personales y profesionales y a lo que necesitarán en el futuro. En esto nos jugamos nuestro futuro.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Constitución y Estado laico

Ayer se cumplieron tres décadas desde que una gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas del Estado español diera su respaldo a una Constitución, la de 1978, producto de un consenso difícil y no tan ejemplar como algunos tratan de mantener. Si tomamos como base ideológica y política el conjunto del texto constitucional, a pesar de las contradicciones, muchos de los que vivimos aquel hecho esperábamos caminar hacia la separación de la Iglesia del Estado. Sin embargo, la realidad ha sido bien distinta: más que caminar hacia un Estado laico, los poderes públicos han mantenido el Estado confesional (últimamente con una cierta pluralidad religiosa), con dos soportes principales: Ley de Libertad Religiosa de 1980 y los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede de 1979.

La Ley de Libertad Religiosa de 1980 hace desaparecer la libertad ideológica: las creencias y convicciones de carácter no religioso son privadas del reconocimiento de cualquier contenido moral o ético, aludiendo a las mismas como “ausencia de convicciones”, lo que supone que, desde el punto de vista político y jurídico, no puede haber un mayor y más brutal atentado al pensamiento humanista y a la libertad de conciencia. Es urgente derogar esta ley para, en su caso, crear una ley de Libertad de Conciencia.

La otra gran coartada son los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede de 1979 que mantiene vigente el ideario del Concordato que Franco firmó en 1953. Dichos acuerdos configuran un cuerpo jurídico y político opuesto a los artículos 10.2, 14 y 16 de la Constitución y vulneran la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que proclama “la libertad de pensamiento de conciencia y de religión (…) sin que ningún credo o convicción pueda prevalecer o imponerse al conjunto de ciudadanas y ciudadanos”.

Que vivimos en un Estado neo-confesional se evidencia porque, incluso, se ha aumentado la financiación estatal del culto religioso (ampliamente católico); continúa la donación de bienes y patrimonio público a la Iglesia católica y, ahora, muy tímidamente a otras confesiones; se permite a la Iglesia católica que, con dinero público, financie proselitismo religioso a gran escala; se les exonera de impuestos tan importantes para los ayuntamientos como el IBI; y además se le financia la enseñanza del catecismo en la escuela pública en horario lectivo, así como toda la enseñanza en los centros educativos de “ideario católico” que han crecido, cuantitativamente, en los años de democracia.

Además, se siguen organizando actos religiosos de Estado que deberían de tener una finalidad exclusivamente civil, como funerales, apertura de años judiciales y otros eventos. Se mantienen capellanes-funcionarios católicos en el Ejército, cárceles y hospitales, así como simbología y actos religiosos en estos y en algunos lugares públicos, como centros educativos. Los ministros y otros cargos representativos siguen prometiendo o jurando su lealtad al Estado delante de simbología católica. En el código civil y penal existen conceptos del dogma católico y confiere al matrimonio canónico católico efectos civiles (ahora también a otras confesiones en virtud de acuerdos suscritos con el Estado). Los poderes públicos permiten (y protegen) la objeción a profesionales de la sanidad, la judicatura o la educación por cuestiones religiosas, sin tener alternativas que garantice la libertad de conciencia individual de cada persona. Se le permite a la Iglesia católica un supuesto estatus jurídico autónomo para denegar el derecho a cancelación de datos a los ciudadanos que deciden apostatar y en otras materias.

Curiosamente, y a pesar de ello, la jerarquía católica y sus fundamentalistas grupos aliados lanzan, con frecuencia, soflamas y acciones incendiarias sin razón alguna, con el fin no sólo de defender su histórico estatus, sino de aumentarlo (consiguiéndolo en algún ámbito, como es el de la enseñanza). Y todo ello con la pasividad de los poderes públicos.

La democracia ha de defender de forma clara y precisa el concepto de ciudadanía y la libertad de conciencia, con el fin de evitar que los derechos ideológicos y de pensamiento de cada persona sean ocupados o transgredidos por unos supuestos derechos y fines de una comunidad o grupo que los impone al conjunto (históricamente a la fuerza). Sin la recuperación de la libertad y de la igualdad, sin la recuperación de la conciencia libre como condición irrenunciable del ser humano no podemos hablar de verdadera democracia y, por ello, de haber terminado la denominada “transición política”.

La sociedad española, en cuanto a convicciones y costumbres, ha evolucionado muchísimo en estas tres décadas. El seguimiento práctico a la doctrina que marca la jerarquía católica es cada vez más débil. Crecen otras religiones muy diversas y, sobre todo, aumenta el interés por el humanismo ateo, agnóstico y por otras identidades y convicciones éticas y morales, ajenas a lo religioso. Ello nos hace soñar que, a pesar de la cerrazón integrista e interesada de la jerarquía católica, a medio plazo, podremos ir construyendo un Estado verdaderamente laico, ajeno a dogmatismos y fundamentalismos de cualquier signo, en donde todos los ciudadanos y ciudadanas, independientemente de nuestras convicciones, creencias o no creencias, nos sintamos cómodos y seamos tratados por igual. Y eso es lo que nos proponemos desde Europa Laica y otras organizaciones sociales y laicistas: seguir trabajando por la verdadera emancipación laica, dentro de los cauces democráticos y con la razón como aliada.

Francisco Delgado es Presidente de Europa Laica. Diputado en la legislatura de 1977

(C) Público. 7 de Diciembre de 2.008