lunes, 24 de marzo de 2008

Una Ley Electoral injusta

Hoy para acabar el ciclo de las elecciones, voy a comentar lo que a mi juicio es lo peor del sistema electoral español: su ley electoral. Estos son sus principales puntos negros:

¿La provincia como circunscripción electoral?

El sistema electoral español, basandose en principio de representación, hace que en vez de una elección general, se presenten como su nombre indica, infinidad de elecciones generales, un total de 52 en toda España. Se supone la idea de que así los ciudadanos están mejor representados, pero en un país dónde se vota en bloque por partidos no tiene mucho sentido. Además, el concepto de provincia está completamente superado, se pusó en la Constitución erróneamente porque aún no se sabía con certeza como iba a ser la composición del Estado. Hoy, las provincias son una realidad superada y la gente se identifica bien con la Comunidad Autónoma o bien directamente con la Nación.

Voto rural frente a voto urbano

En España hay dos grandes desequilibrios entre el voto rural y el voto urbano. Por un lado, el voto rural es mucho más poderoso que el urbano: para un escaño en Soria hacen falta 20.000 votos, para uno en Madrid, más de 100.000. Por el otro, en Madrid con un 3% se puede conseguir un escaño, en Soria un 30%. Como se tiene que conseguir un elevado porcentaje, en las circunscripciones menores, se polariza mucho el voto ya que cualquier otro voto no sirve para nada, y en las regiones dónde hay más posibilidad de escaños de los minoritarios, el voto vale menos. Por tanto, el sistema se vuelve maquiavélico y da más poder al que más tiene y al que no tiene le resta.

Más poder para los grandes

La consecuencia es que el sistema se hace cada vez más injusto: los dos principales partidos han obtenido el 83% de los votos y el 92% de los escaños. El PSOE ha sido el que mejor ha rentabilizado sus votos: subiendo 40.000 votos ha subido 5 escaños, mientras que IU bajando el 25% sus votos ha perdido el 60% de los escaños).

Fomenta la creación de partidos nacionalistas / independentistas

Como el sistema beneficia a los más votados por cada provincia, o tienes un partido mayoritario o uno que se centre en algún territorio y descartas las demás. Y como sólo te interesa un territorio (una o un número limitado de provincias), te centras en los temas locales / regionales. Así se fomenta la creación de partidos nacionalistas, ya que si te centras en una ideología tu voto se dispersará por todo el territorio nacional. Es por esto por lo que aún no favoreciendo a los nacionalistas, si que fomenta su creación y penaliza a los de ámbito nacional.

Perjuicio de las fuerzas nacionales no mayoritarias

Con el sistema electoral actual, se perjudica sobremanera a las fuerzas nacionales, en especial, a la tercera fuerza política del país, que es la sexta en representación, y a otras que no están en el Congreso. Izquierda Unida (IU) ha obtenido casi un millón de votos, pero sólo 2 escaños, con lo que le sale el escaño a casi medio millón (500.000) votos. UPyD logra 1 con 300.000 votos. Y muchos más partidos se quedan sin representación.

Valor de las circunscripciones

Además el valor de las circunscripciones depende mucho si se asignan escaños pares o impares: por ejemplo, en Extremadura al PSOE a efectos parlamentarios le da igual ganar por 10 puntos o perder por 5, conseguirá los mismos diputados. Sin embargo, en Teruel o Ávila ganar por 100 votos o por 3 te da o quita un escaño. Otro absurdo del sistema electoral.

Apuntes sobre el Senado

Sobre el Senado, cabría destacar que es aún más bipartidista, porque hace que se tienda a la siguiente distribución: 3 escaños para el partido más votado, 1 para el segundo. Además reparte los escaños de forma muy desigual, fortaleciendo el voto más rural: en Castilla León son 36 para 2'5 millones de personas y en Madrid son 4 para 6 millones de personas. Hay además sobrerrepresentación de las Islas.

CONCLUSIÓN

Todos estos efectos, la conjura del perniciosa Ley D'Hont con la representación provincial produce, en resumen, los siguientes efectos: se privilegia el voto rural que al voto urbano, favorece el poder de los dos principales partidos, fomenta la creación de partidos nacionalistas, perjudica a las fuerzas nacionales y hace que en la mayoría de las circunscripciones o votas PSOE/PP o tu voto no valga para nada. Es, en definitiva, un sistema hecho para perjudicar a las minorías. Y, sobre todo, perjudica la democracia.

Breves apuntes hacia una solución más justa

Por tanto, la solución que se propone desde este, mi humilde blog, pasa por lo siguiente: cambiar la representación de provincial hasta nacional, de forma que cada voto valga igual que otro. Un hombre, un voto. Acaso no es este el principio fundamental de la democracia. Si no, al menos, como paso intermedio, que las circunscripciones fueran autonómicas, con lo que no se darían casos como IU Andalucía (250.000 votos=0 escaños). Además, sería conveniente cambiar el sistema de asignación de escaños a uno completamente proporcional como el cociente Droop: consiste en dividir número de votos entre escaños y al resto del cociente añadir otro. De éste modo entrarían en el parlamento nuevas sensibilidades: nacionalistas vascos, aragoneses, andalucistas, verdes, baleares, Ciutadans, el Partido Antitaurino o Por Un Mundo Más Justo, entre otros. Y finalmente, debería sacarse de la Constitución para poder reformarse cuándo se percibiesen fallos.


Así, los ciudadanos serían más libres de votar a sus ideas, sin el azote del voto útil, se podría votar a más partidos sin la seguridad de que tu voto no va a contar y todos los votos de todos los ciudadanos valdrían lo mismo, la base de un sistema democrático.

1 comentario:

Iván dijo...

Desde luego es una ley electoral injusta pero también tienen culpa los simpatizantes de izquiera unida, que sólo lloran como nenas y no se movilizan. Un millón de votos daría para una manifestación bastante importante en Madrid. Si no hacen nada está claro que no les van a ayudar por su cara bonita...